Cómo optimizar los precios cuando el mercado es inestable: un enfoque basado en datos

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En los últimos años, el mercado hotelero se ha vuelto estructuralmente inestable.

La demanda irregular, las ventanas de reserva cada vez más variables, los acontecimientos imprevistos y el comportamiento menos predecible de los viajeros hacen que las estrategias de precios basadas en modelos estáticos sean ineficaces.

En este escenario, los precios ya no pueden basarse exclusivamente en la estacionalidad histórica, las reglas fijas o los puntos de referencia esporádicos.

Se necesita un enfoque dinámico, contextual y basado en datos, capaz de adaptarse en tiempo real a la evolución de la demanda.

Por qué fracasa la fijación de precios tradicional en mercados inestables

Cuando el mercado cambia rápidamente, las lógicas de fijación de precios basadas en datos consolidados comienzan a mostrar sus límites.

La recuperación suele llegar demasiado tarde para ser una señal útil, los competidores reaccionan de forma no lineal y la demanda tiende a concentrarse en ventanas temporales muy específicas.

En este contexto, una fijación de precios basada únicamente en OTB y pickup corre el riesgo de producir decisiones erróneas: aumentos tardíos, rebajas innecesarias o pérdida de oportunidades de margen.

El problema no es la métrica en sí, sino el hecho de que llega cuando la decisión del cliente ya se ha tomado.

El nuevo enfoque de la fijación de precios: interpretar la demanda a medida que se forma

Hoy en día, una fijación de precios eficaz debe partir de una comprensión más profunda de la demanda, antes de que esta se convierta en reserva. Esto significa integrar tres dimensiones fundamentales, que ya no pueden interpretarse por separado.

Demanda real y demanda futura

La primera dimensión es la demanda real, es decir, el conjunto de señales que indican lo que el mercado está a punto de hacer.

El número de búsquedas para una fecha determinada, su variación diaria, el tiempo medio de espera y los mercados interesados permiten comprender si una fecha se está «calentando» o no, mucho antes de que el repunte lo haga evidente.

Comportamiento de los usuarios en el motor de reservas

La segunda dimensión se refiere al comportamiento de los usuarios. La duración de la estancia buscada,

la frecuencia de las búsquedas, los casos de falta de disponibilidad y los abandonos en el motor de reservas
ayudan a distinguir un problema de precio de un problema de timing o de inventario. Sin esta lectura, se corre el riesgo de corregir el precio cuando la causa es otra.

Contexto de mercado y destino

Por último, la fijación de precios no puede prescindir del contexto.

Las tarifas del compset, las tendencias del destino,
la comparación interanual y el nivel de saturación del mercado proporcionan el marco necesario para interpretar correctamente la demanda. Un precio «alto» o «bajo» no tiene sentido si no se lee en relación con el mercado.

Solo combinando estas tres dimensiones es posible optimizar el precio de forma realmente inteligente.

Cuándo subir (o no bajar) los precios: un ejemplo práctico

Imaginemos un destino de ocio en temporada alta.

En un escenario tradicional, una recuperación lenta llevaría automáticamente a bajar los precios.

En un escenario basado en datos, sin embargo, la lectura cambia por completo.

Si las búsquedas están aumentando, el plazo de entrega es más largo que la media, la demanda del destino crece con respecto al año anterior y la duración media de la estancia es mayor, la señal es clara: no hay que bajar el precio, hay que defenderlo o aumentarlo gradualmente.

Sin una lectura de la demanda futura, se perdería esta oportunidad y los precios reaccionarían a un síntoma, no a la causa.

El papel de Optimand en la optimización de los precios hoteleros

En este contexto, herramientas como Optimand permiten al gestor de ingresos anticiparse a las decisiones en lugar de perseguirlas.

Supervisar la demanda antes de las reservas, comparar el hotel con el resto del destino y comprender si el problema es el precio, la disponibilidad o el momento permite alinear los precios, el marketing y la distribución.

El valor no reside en los datos individuales, sino en la capacidad de leer las señales reales, insertarlas en un contexto de mercado y transformarlas en decisiones operativas.

Conclusión: la fijación de precios se ha convertido en una disciplina predictiva

En mercados inestables, la fijación de precios ya no puede ser reactiva.

Debe ser predictiva.

Los hoteles que adoptan un enfoque basado en datos reducen el riesgo, mejoran los márgenes y se adelantan al mercado. Las decisiones son más sólidas porque no se basan solo en lo que se ha vendido, sino en lo que se va a demandar.

Y es precisamente aquí donde se fundamenta la fijación de precios del futuro.

 

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